Mostrando entradas con la etiqueta FARC- EJERCITO DEL PUEBLO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FARC- EJERCITO DEL PUEBLO. Mostrar todas las entradas
sábado, 31 de marzo de 2012
martes, 28 de febrero de 2012
Comunicado PCC.- Diez años del Caguán
En los diez años del Caguán
A diez años de la suspensión unilateral del proceso de diálogo entre el gobierno nacional y la guerrilla de las FARC, el Partido Comunista Colombiano reafirma el importante significado de dicho proceso, el alcance de la adhesión nacional e internacional a la búsqueda de una vía civilizada para la paz en el país así como el empeño afirmativo de los funcionarios, de los voceros de la insurgencia y de representantes de la sociedad que contribuyeron a avanzar hacia un entendimiento.
La versión en negativo que se ofrece ahora desde el ejercicio mediático oficial no puede invisibilizar la realidad del camino cumplido. Hoy es mucho más claro el peso de los factores contrarios a la paz que llevaron a la ruptura: la aprobación e imposición por el congreso y la administración estadounidense del Plan Colombia y el reagrupamiento de la ultraderecha colombiana con el narcoparamilitarismo, en la pretensión de “refundar” la nación. El pueblo colombiano sufre aún los impactos de la seguridad democrática, del desconocimiento de las libertades y la violación de los derechos humanos.
La contundencia de estos hechos no excusa los errores, abusos y decisiones equivocadas de la contraparte insurgente que facilitaron el viraje del régimen y los planes para relanzar la confrontación, con todas sus consecuencias ulteriores.
Es la oportunidad para reexaminar y revalorar, no para negar y lanzar a la basura los logros. La agenda de temas, establecida en común, con estudios y consultas serios y suscrita por las partes, es un documento público, en varios aspectos actual y válido. El PCC reafirma su convicción de que la paz es posible por la vía del acuerdo y no por la de la guerra con sus dolorosos efectos.
Saluda los actos conmemorativos en el municipio de San Vicente del Caguán y expresa su solidaridad con todas las organizaciones y personas que luchan por una paz democrática, con justicia social y plena soberanía.
Partido Comunista Colombiano
Integrante del PDA
Jaime Caycedo Turriago
Secretario General
COMUNICADO PÚBLICO SOBRE RETENCIONES Y PRISIONEROS
.
Cada vez que las FARC-EP hablamos de paz, de soluciones políticas a la confrontación, de la necesidad de conversar para hallar una salida civilizada a los graves problemas sociales y políticos que originan el conflicto armado en Colombia, se levanta enardecido el coro de los amantes de la guerra a descalificar nuestros propósitos de reconciliación. De inmediato se nos endilgan las más perversas intenciones, sólo para insistir en que lo único que cabe con nosotros es el exterminio. Por lo general, los mencionados incendiarios nunca van a la guerra, ni les permiten ir a sus hijos.
Son casi 48 años en lo mismo. Cada intentona ensayada ha redundado en un subsiguiente fortalecimiento nuestro, frente al cual vuelve a agrandarse la embestida y a reiniciarse el círculo. El fortalecimiento militar de las FARC de hoy se levanta en las narices de quienes proclamaron el fin del fin y los incita a proclamar la necesidad de acrecentar el terror y la violencia. Por nuestra parte consideramos que no caben más largas a la posibilidad de entablar conversaciones.
Por eso queremos comunicar nuestra decisión de sumar a la anunciada liberación de los seis prisioneros de guerra, la de los cuatro restantes en nuestro poder. Al agradecer la disposición generosa del gobierno que preside Dilma Rousseff y que aceptamos sin vacilación, queremos manifestar nuestros sentimientos de admiración para con los familiares de los soldados y policías en nuestro poder. Jamás perdieron la fe en que los suyos recobrarían la libertad, aún en medio del desprecio y la indiferencia de los distintos gobiernos y mandos militares y policiales.
En atención a ellos, quisiéramos solicitar a la señora Marleny Orjuela, esa incansable y valiente mujer dirigente de ASFAMIPAZ, que acuda a recibirlos en la fecha acordada. A tal efecto, anunciamos al grupo de mujeres del continente que trabajan al lado de Colombianas y Colombianos por la Paz, que estamos listos a concretar lo que sea necesario para agilizar este propósito. Colombia entera y la comunidad internacional serán testigos de la voluntad demostrada por el gobierno de Juan Manuel Santos que ya frustró un feliz final en noviembre pasado.
Mucho se ha hablado acerca de las retenciones de personas, hombres o mujeres de la población civil, que con fines financieros efectuamos las FARC a objeto de sostener nuestra lucha. Con la misma voluntad indicada arriba, anunciamos también que a partir de la fecha proscribimos la práctica de ellas en nuestra actuación revolucionaria. La parte pertinente de la ley 002 expedida por nuestro Pleno de Estado Mayor del año 2000 queda por consiguiente derogada. Es hora de que se comience a aclarar quiénes y con qué propósitos secuestran hoy en Colombia.
Serios obstáculos se interponen a la concreción de una paz concertada en nuestro país. La arrogante decisión gubernamental de incrementar el gasto militar, el pie de fuerza y las operaciones, indica la prolongación indefinida de la guerra. Ella traerá consigo más muerte y destrucción, más heridas, más prisioneros de guerra de ambas partes, más civiles encarcelados injustamente. Y la necesidad de recurrir a otras formas de financiación o presión política por parte nuestra. Es hora de que el régimen piense seriamente en una salida distinta, que empiece al menos por un acuerdo de regularización de la confrontación y de liberación de prisioneros políticos.
Deseamos finalmente expresar nuestra satisfacción por los pasos que se vienen dando hacia la conformación de la comisión internacional que verificará las denuncias sobre las condiciones infrahumanas de reclusión y el desconocimiento de los derechos humanos y de defensa jurídica, que afrontan los prisioneros de guerra, los prisioneros de conciencia y los presos sociales en las cárceles del país. Esperamos que el gobierno colombiano no tema y no obstruya esta legítima labor humanitaria propulsada por la comisión de mujeres del continente.
Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, 26 de febrero de 2012.
viernes, 16 de diciembre de 2011
domingo, 27 de noviembre de 2011
FARC iban a liberar a seis de los retenidos , dice Colombianas y Colombianos por la Paz
Noviembre 27 de 2011 | 06:11 AM. | Noticias
“La muerte de sus seres queridos, nuestros compatriotas, no puede ser una muerte más. Los hechos de guerra no abren ninguna puerta de la paz”, reza en uno de los apartes del documento que se conoció en la noche de ayer sábado.
De igual forma, hacen un llamado al Gobierno para que consideren la posibilidad de suspender los operativos con el fin de proteger la vida de quienes aún están retenidos. “Nos sumamos a las voces de familiares de las personas que aún se encuentran en poder de la guerrilla de las Farc, para que el gobierno acepte la posibilidad de cese de operaciones militares que permitan la salvaguarda de su vida, habilitando así un espacio para la puesta en libertad del resto de policías y militares, sanos y salvos”, dice uno de los apartes del texto.
Uno de los aspectos que llamó la atención del comunicado de la organización es el anuncio de que el pasado jueves varias lideres recibieron una carta en la que las Farc daban respuesta a una misiva que ellas le enviaron a esa guerrilla buscando una liberación unilateral de secuestrados.
La contestación de las Farc, fechada en noviembre de 2011 desde las “montañas de Colombia”, anunciaba “la liberación de 6 prisioneros de los que permanecen en nuestro poder, los cuales serán entregados a las firmantes de la misiva que hoy respondemos, encabezadas por la insigne dirigente política colombiana, la senadora Piedad Córdoba, previa precisión de los protocolos de seguridad”.
A raíz de ese anuncio, dice Colombianas y Colombianos por la Paz, que en los próximos días se reunirían en Bogotá varias de las mujeres a las que les dirigieron la carta para acordar cómo sería esa liberación. A dicho encuentro también se citaría a las representantes de Asfamipaz.
Colombianas y Colombianos por la Paz.
FUENTE: http://www.pacocol.org/index.php?option=com_content&task=view&id=11163
jueves, 10 de noviembre de 2011
¡Gloria eterna al Comandante Alfonso Cano!
PESAR E INDIGNACIÓN POR EL ASESINATO DEL COMANDANTE ALFONSO CANO
La Juventud Comunista de México y el Partido de los Comunistas han recibido con un profundo dolor la noticia de la muerte del Comandante Alfonso Cano.
Deseamos expresar a la dirección, cuadros medios y elementos de la base de los comunistas; soldados y comandantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo, nuestro mas sincero pésame y solidaridad fraternal en estos momentos difíciles por los que atraviesan los hermanos colombianos.
Tenemos la opinión que se desprende de la lectura cuidadosa de los partes militares del gobierno, que nuestro hermano colombiano fue cobardemente asesinado por los sicarios del imperialismo, pues no fue muerto durante sino después del combate, cuando estaba ya abatido y desarmado, igual que en su tiempo hicieron con el Comandante Ernesto Che Guevara, lo que convierte una acción militar en acto de terrorismo de Estado.
Ante los pueblos del mundo manifestamos nuestra indignación contra estos crímenes que forman parte ya de la táctica de guerra del ejército norteamericano y sus aliados. Y desde nuestra trinchera anticapitalista en México decimos que estamos convencidos de que mas temprano que tarde, los de abajo en América y el mundo, ganaremos esta batalla por la humanidad. No podrán derrotarnos a los que como el Comandante Cano hemos decidido luchar contra la injusticia y la desigualdad. A quienes aspiramos a construir un mundo donde no existan seres humanos que exploten a otros.
Mientras existan hombres y mujeres en el mundo que no se dobleguen, que no callen, que no se rindan, que luchen por un mundo mejor, el Comandante Alfonso Cano seguirá combatiendo.
¡Gloria eterna al Comandante Alfonso Cano!
¡Vivan la lucha por la liberación de los pueblos!
¡Vivan las FARC-EP!
Por el Comité Nacional de la Juventud Comunista de México
José Martínez Meza. Secretario General
Por el Comité Central del Partido de los Comunistas
Rafael Castañeda Pineda. Secretario de RRII
Fuente:
http://deloscomunistas.org/index.php?option=com_content&view=article&id=199:igloria-eterna-al-comandante-alfonso-cano&catid=41:solidaridad&Itemid=62
Alfonso Cano, comandante de las FARC, cae asesinado por el Ejército en un ataque aéreo y terrestre en Cauca
Mataron a uno de los mayores impulsores de la paz.
Jhon Jairo Salinas
Rebelión
En operaciones adelantadas en López de Micay, Cauca, las Fuerzas Militares de Colombia en complicida con la CIA y la DEA, asesinaron al maximo comandante de las Farc, Alfonso Cano.
El máximo líder de las Farc fue asesinado durante un bombardeo que se registró en la tarde del viernes 4 de noviembre. Primeras informaciones castrenses habían adelantado que en un primer bombardeo se reportó la muerte de Patricia, compañera sentimental de Alfonso Cano.
Durante los operativos del Ejército, también fue asesinado su radioperador de confianza, además se lograron la captura de Efraín, jefe de seguridad de Cano. (fuente Taringa)
Cano era antropólogo de profesión y antiguo militante de la Juventud Comunista (Juco) de Colombia, y cursó sus estudios profesionales en la Universidad Nacional, la máxima casa de estudios del país.
El líder rebelde, quien tienia apriximadamente 60 años de edad y cuyo nombre real es Guillermo Sáenz Vargas, era considerado dentro y fuera del grupo guerrillero como una ficha clave en un eventual escenario de negociación política para finalizar el conflicto interno colombiano.
Cano integraba el Secretariado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), conformado por siete comandantes y dos suplentes.
El 29 de abril de 2000 Cano fue presentado como responsable del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, que luego tomó el nombre de Partido Comunista Colombiano Clandestino, conocido como PC3 o PCCC, brazo político de las FARC.
Cano era miembro de una familia bogotana conservadora de clase media alta, su madre era pedagoga y su padre agrónomo que cada domingo iban a misa, y eran vecinos de los integrantes de la junta militar de 1957.
El ideólogo de las FARC se perfiló desde la primaria y la secundaria como un intelectual porque era un "obsesionado con la lectura de libros de política e historia. En historia era el mejor del curso", contó un amigo de la infancia.
El jefe rebelde ingresó a la Universidad Nacional en 1968, en plena efervescencia de la Revolución Cubana, de los movimientos juveniles y estudiantiles de la época y de la Teología de la Liberación, del nacimiento de las FARC y del Ejército de Liberación
Nacional (ELN).
En la universidad estudió Antropología y se obsesionó con la geografía, la música indigenista y los temas del cantante catalán Joan Manuel Serrat, y profundizó en las lecturas políticas y de historia.
Entre 1974 y 1980 intercaló su actividad académica con la vida clandestina que le impuso el ser dirigente de la Juco, brazo juvenil del Partido Comunista.
A finales de la década del 70, Cano fue detenido por la policía y la organización logró que las autoridades lo dejaran en libertad, pero considerando que su dirigente estaba en peligro lo envió a Moscú, a donde enviaba a sus cuadros para formación.
El joven dirigente, sin embargo, nunca llegó a Moscú, donde lo esperaban otros compañeros de militancia política, y a finales de la década de los 70 se enroló a las filas de las FARC y marchó hacia las montañas para integrarse a la lucha armada.
En las FARC adoptó el nombre de Alfonso Cano y rápidamente ascendió por su capacidad política hasta convertirse en uno de los "niños mimados" del fallecido jefe y fundador del grupo Jacobo Arenas, ideólogo histórico de las FARC.
Arenas murió el 10 de agosto de 1990, y su legado de hombre político lo retomó y lo consolidó Cano con el transcurso del tiempo.
"Cano siempre fue la segunda voz, después de Arenas", recordó Alvaro Villarraga, quien lo conoció en la Universidad y luego tuvo una relación con Cano durante las primeras reuniones de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (CGSB), que se creó en 1987.
Para Villarraga, en esa época uno de los ideólogos del desmovilizado Ejército Popular de Liberación (EPL) y ahora profesor de Derecho Internacional Humanitario (DIH), Cano siempre manifestaba interés en la salida política negociada al conflicto.
"Valoraba y respetaba las posiciones de las otras organizaciones políticas que integraban la coordinadora guerrillera, era muy unitario", apuntó Villarraga.
Jugó un papel protagónico en la delegación negociadora de paz por parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 1991 en Caracas (Venezuela) y Tlaxcala (México) en 1992.
Al fracasar este intento de paz, las FARC entraron a la fase de dar máxima prioridad al componente militar y el protagonismo político pasó a un segundo lugar, lo que afectó la visibilidad de Cano como el político del grupo rebelde.
En el también frustrado proceso de paz 1999-2002 que desarrollaron las FARC y el gobierno del presidente Andrés Pastrana (1998-2002), Cano estuvo apenas en dos o tres ocasiones en las mesas principales de negociación.
"Cano siempre fue pesimista, no creyó mucho en esa negociación", contó una fuente que participó en los diálogos de paz entre las FARC y el gobierno de Pastrana.
Fuente:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=138810
Alfonso Cano, sus cenizas serán fertilizante para la lucha de los pueblos
2011-11-08-abpnoticias-(Nota Política del PCB)-
(Nota Política del PCB)
Al Secretariado del Estado Mayor de las FARC-EP
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo
Fue con mucho dolor y tristeza que la dirección, la militancia del PCB y otros revolucionarios brasileños recibimos la noticia de la muerte del Camarada y Comandante Alfonso Cano en el campo de batalla de la justa lucha que se hizo su opción de vida.
Asesinando a Alfonso Cano, el estado narcoterrorista colombiano - representado por la camarilla de Santos, con el apoyo de la CIA y el silencio cómplice de los gobiernos de América del Sur - quiso asesinar la posibilidad de negociaciones que pudieran llevar a un proceso de paz democrática con justicia social y económica.
Si la UNASUR continúa haciéndose de la vista gorda con la violencia estatal colombiana, viendo desde lejos el desplazamiento de millones de campesinos, la prisión, la tortura y el asesinato de miles de militantes populares, no merecerá ningún respeto de los pueblos suramericanos, sobre todo de aquellos luchadores que respaldan procesos de cambios liderados por gobernantes que, por acción u omisión, contribuyen con la transformación de Colombia en una especie de Israel de América Latina, con sus siete bases apuntadas para los pueblos de nuestro continente.
Se engañan los Uribes y Santos, con sus sonrisas cínicas y sádicas, cuando aparecen en los medios decretando el fin de una insurgencia cuya fuerza no radica solo en un importante cuadro político, sino en las razones que llevaron a su surgimento, que continúan vigentes, y en las ganas del pueblo colombiano de acabar con la violencia, la exclusión, la injusticia y la explotación del estado burgués colombiano.
La guerrilla pierde un gran comandante, pero no su razón de existir. Ya que la paz en Colombia difícilmente será alcanzada en negociaciones con la sanguinaria burguesía local, títere del imperialismo estadounidense, ella será conquistada con el fortalecimiento de las luchas populares, en las montañas y en las ciudades, que lleven a la derrota al estado terrorista y abran el camino a la construcción del socialismo.
Transmitid a los guerrilleros y guerrilleras de las FARC el saludo fraterno, solidario y militante de la dirección y de la militancia del Partido Comunista Brasileño, con quien los camaradas pueden contar, en la alegría y en el dolor, en las grandes victorias y en las pequeñas derrotas.
Camarada Alfonso Cano, presente!
Hasta la victoria, ¡siempre!
Partido Comunista Brasileño
Comisión Política Nacional
(noviembre de 2011)
Fuentes:
El significado del asesinato de Alfonso Cano, líder de las FARC-EP, caído en operativo de la CIA
Noviembre 9 de 2011 | 06:11 AM. | Noticias
Por: José Antonio Gutiérrez
Después de más de 30 años de lucha guerrillera, el máximo jefe de las FARC-EP ha sido asesinado. Murió combatiendo, como un guerrillero raso más, mientras que quienes lo mandaron a asesinar, la élite dorada, jamás subieron al monte ni han puesto a uno sólo de sus hijos al frente de la batalla. Este era un desenlace que se veía venir, ya que desde el 2008 Cano se enfrentaba a una presión militar impresionante: 6000 tropas de élite contrainsurgentes a su caza, cerco militar en el sur del Tolima y Cauca, bombardeos indiscriminados en toda esa región. Y finalmente lo “cazaron”, no en Tolima como esperaban, sino en Cauca. El procedimiento fue típico: inteligencia militar (con apoyo decisivo de la CIA), bombardeos, desembarcos desde helicópteros y orden de asesinar, no de capturar.
Este procedimiento, en flagrante violación del derecho internacional humanitario, está en plena concordancia con el componente de la guerra sucia del Estado colombiano llamado “Plan Burbuja”, según el cual hay que golpear a los mandos guerrilleros para provocar un proceso doble: por una parte, estimular las deserciones, por otra, producir un fenómeno de “bandolerización” por la pérdida de los mandos político-militares y desestructuración de la cadena de mando (lo último implica que lo que realmente preocupa a la oligarquía no es ni la violencia ni la seguridad de los ciudadanos, sino conservar el poder a toda costa).
La muerte de Cano es un golpe militar indudable a la insurgencia, que por primera vez sufre la baja de su líder máximo. No solamente es un golpe por el enorme aprecio que le tenían los insurgentes, sino por el genio político-militar que demostró en su período al mando. En el 2008 los medios, con su normal ignorancia de los temas del conflicto, especulaban sobre el supuesto conflicto en las FARC-EP entre el ala “militar” supuestamente liderada por el Mono Jojoy, y el ala “política”, supuestamente liderada por Cano, al que se le mostraba como un ideólogo dogmático sin experiencia militar significativa. Sin embargo, la realidad demostró lo espurio de los supuestos en los que se sustentaron estas tesis. Cano demostró una visión militar superior a lo esperado por los opinólogos, logrando una reorientación estratégica de las FARC-EP que las llevaron a recuperar mucho del terreno perdido desde la implementación del Plan Colombia, adoptando una postura de ofensiva estratégica en vastas zonas del país que se aprecia en los contundentes golpes dados por la guerrilla en el período 2009-2011. También en lo organizativo, Cano supo descentralizar la organización para, por una parte, facilitar el trabajo político de masas y por otra, para absorber mejor los golpes del Plan Burbuja sin que se resintiera el conjunto de la organización.
Las FARC-EP con estructuras más descentralizadas y flexibles, asimilarán con toda probabilidad este nuevo golpe y recompondrán las estructuras de mando para llenar este vacío. Es muy probable que el mecanismo de sucesión de mando previamente establecido (Cano estaba bien conciente de que su asesinato ear inminente) ya esté andando y que el sucesor sea Iván Márquez.
Pero lo que está claro es que la resistencia de las FARC-EP a este embate no depende solamente de lo militar sino, fundamentalmente de lo político, y en esto Cano también supo abanderar una orientación política que lo demostraron como algo distinto a ese personaje obscuro y ortodoxo descrito por los medios. Logró controlar los enfrentamientos entre estructuras farianas con estructuras del ELN en diversos puntos del país. No solamente eso: también logró un pacto estratégico con esa organización lo cual ha fortalecido a ambos sectores insurgentes. También supo entender el contexto actual de movilización popular, defendiendo un proceso de negociación política al conflicto que permitiera articular las demandas de los diversos sectores populares subordinados. De una u otra manera, buscó formas de que las propuestas de la insurgencia volvieran a instalarse en la mesa como parte del debate político, más allá de temas como el acuerdo humanitario o el proceso de paz, actualizándolas con nuevas lecturas políticas y nuevos análisis de la realidad nacional e internacional. En este sentido, Cano demostró un liderazgo político-militar que permitió un salto estratégico de la organización guerrillera.
¿Morirá todo este trabajo hecho en el último tiempo con Cano? Aún cuando el asesinato de Cano repercutirá en las filas insurgentes, difícilmente ocurrirá tal cosa. El último informe de la Corporación Nuevo Arco Iris (“La Nueva Realidad de las FARC”), publicado en Agosto, da cuenta de ello, cuando afirma que aún cuando la muerte de Cano sea inminente, ello difícilmente significaría el fin de la insurgencia o aún un escenario de desplome acelerado. Esta afirmación se sustenta en los hechos por varias razones: primero que nada, porque Cano no tomaba decisiones solo sino como parte de un cuerpo colectivo, el Secretariado Mayor. Se equivoca el establecimiento colombiano cuando cree que las FARC-EP son una organización sustentada en liderazgos carismáticos. El asesinato del Mono Jojoy (una figura de un carisma mucho mayor que el de Cano entre los guerrilleros) en el 2010 así lo demostró –no hubo deserciones en masa y el Bloque Oriental mantiene la presión militar. Lo mismo pudo decirse del fundador de las FARC-EP, Manuel Marulanda, cuya muerte también se especuló produciría un desmoronamiento de la organización –cuando ocurrió en realidad todo lo contrario, un restructuramiento de la organización y un fortalecimiento organizativo. Pero tampoco será ese el escenario porque las orientaciones políticas que han enfrentado el intento de “aislamiento político” de la insurgencia, así como las estructuras que han permitido el reacomodo estratégico de las FARC-EP al nuevo escenario de guerra, dominado por el poderío aéreo del Estado y el perfeccionamiento de la inteligencia militar, ya están instaladas y andando. Y han demostrado ser efectivas (1).
Digamos que con la muerte de Cano la insurgencia pierde un gran dirigente, pero ni pierde la razón de ser ni su norte como organización. La orientación de Cano, ha sido parte de una orientación colectiva que demuestra el dinamismo de la insurgencia de cara a una ofensiva militar sin precedentes por parte del Estado, así como el carácter orgánico de la guerrilla colombiana. Si bien Cano es el máximo dirigente asesinado, varios otros líderes han sido abatidos en el último tiempo gracias al Plan Burbuja y el efecto esperado por parte del Estado (desplome, desmoralización, bandolerización y deserciones masivas) no ha ocurrido. Y no ocurrirá porque las fuerzas que alimentan al conflicto siguen ahí, y la insurgencia conserva fuertes raíces en la Colombia rural pese a la campaña de exterminio y desplazamiento masivo del Estado colombiano, que llaman “consolidación territorial”. Y porque la insurgencia en Colombia es una insurgencia de carácter orgánico, no basada en caudillos carismáticos. Los movimientos insurgentes de carácter orgánico como las FARC-EP han sabido sobrevivir y aún fortalecerse después de la muerte de sus dirigentes, como ocurrió con el PKK tras el arresto de Abdullah Ocalan, o con el FSLN tras el asesinato de Carlos Fonseca, o con las guerrillas africanas PAIGC o Frelimo, tras el asesinato de sus respectivos dirigentes Eduardo Mondlane y Amilcar Cabral. Y su martirio en ocasiones logra fortalecer la moral y redoblar la resolución de lucha de los rebeldes, con lo cual podría haber un efecto boomerang.
Santos, sobre el cadáver del adversario abatido profiere vivas a Colombia, sin dejar en duda su concepción de país donde el poder se reafirma con ofrendas de sangre. Dice que el “crimen” no paga (confundiendo rebelión con crimen), mientras el país se asfixia en la corrupción promovida por familias cuyas fortunas han sido amasadas mediante el asesinato, el desplazamiento, el robo de tierras y la entrega de los recursos naturales mediante pactos fraudulentos. Los medios reproducen partes triunfalistas en que, ahora si, se nos vuelve a decir, que estamos en el fin del fin, no en el fin inmediato, sino que en la recta final, etc. Mientras hasta hace unas semanas se quejaban de una guerrilla envalentonada y un ejército desmoralizado, hoy día afirman que la guerrilla está desmoralizada y que este golpe desmiente la tesis “maliciosa” de la desmoralización castrense. En realidad, esta victoria, por las razones más arriba expuestas es pírrica, y difícilmente alterará el curso del conflicto según se ha delineado en el curso del presente año o mejorará sustantivamente la moral de la tropa cuya baja se encuentra, como hemos afirmado en otra ocasión, en la naturaleza misma de esta guerra sucia tan degrada. Antes bien, este nuevo triunfalismo (mucho menos pronunciado que el triunfalismo tras la muerte de Raúl Reyes) podría jugar en contra de esa moral cuando el fin del fin no llegue.
Pero no sería correcto afirmar que nada cambiará en el nuevo escenario post-Cano; es indudable que este golpe tendrá efectos. El periodista Alfredo Molano advirtió que esta victoria militar puede convertirse en una derrota política. Tal cosa no parece ser descabellada porque quedan claras las intenciones de “paz y diálogo” de Santos, quien ha posado como el presidente de los “derechos humanos”, abierto a la “negociación”. Será mucho más difícil sostener tal cosa para socialdemócratas como Medófilo Medina, Pacho Galán, León Valencia u otros que se han mareado con la “voluntad de paz” del gobierno, después de esta acción, pues ¿cómo hablar de paz mientras se asesina al interlocutor? Pongamos el caso irlandés como ejemplo: el Estado británico estuvo dispuesto a dialogar con la insurgencia (el IRA) y por ello, aunque tenían localizados plenamente a los líderes políticos del movimiento, no los asesinaron para permitir ese espacio de negociación. Tal cosa no ocurre en Colombia, precisamente porque la voluntad de paz o de diálogo no existe. Lo que se busca es el exterminio de los posibles negociadores para lograr la desmovilización. Es decir, la paz de los cementerios, o pacificación sin ninguna transformación política en el país. El resultado de esta política lo conocemos bien en Guatemala o El Salvador. Y eso no es lo que la mayoría del pueblo quiere para Colombia.
El gobierno cierra las puertas al diálogo ¿cómo reaccionará la insurgencia? Es difícil predecirlo, pero sea lo que sea, es posible ver un período de agudización e intensificación del conflicto por delante pues no parece ser una opción cruzarse de brazos o seguir reiterando llamados al diálogo y la paz que caen en oídos sordos. Si el gobierno demuestra su voluntad de profundizar la vía militar, entonces es ella la que se profundizará, y sabemos lo que esa vía tiene para ofrecer a Colombia en el marco de la guerra sucia.
El gobierno no entiende el carácter orgánico de la insurgencia, pero si entiende el carácter social más que militar del conflicto. Por eso es que en estos momentos en que repunta la lucha popular, con los estudiantes, obreros petroleros, trabajadores del transporte, campesinos movilizados, el gobierno se apresta para profundizar la guerra sucia, buscando ampliar el fuero militar, estigmatizando y criminalizando la protesta social, reforzando el aparato paramilitar. Saben ellos que el escenario donde se define el combate no es en el campo de batalla sino que en los campos y calles de Colombia, donde las masas vuelven a desafiar al sistema y a articular su proyecto emancipador. Aunque con los resultados de las últimas elecciones locales, producidas con más de un 50% de abstención, se fortalece de manera superestructural la “Unidad Nacional” y el santismo barre con toda oposición institucional, esa institucionalidad está cada vez más aislada, es cada vez más vulnerable ante un pueblo al que no se le ha dejado más opción que luchar. Santos aprueba TLCs que hambrearán a las muchedumbres y las someterán en una situación aún más desesperada que la actual. Sus “locomotoras del desarrollo” arrollan y destruyen las comunidades que quedan a su paso. El gobierno de Santos responde a las protestas de este pueblo de manera militar, con una represión inusitada, pues no saben responder de otra manera. Y con ello cierra todas las puertas a una solución al conflicto social que no sea la vía revolucionaria (que no guerrerista-militarista).
Que no se engañe Santos: su mundo anacrónico de dogmatismo neoliberal, entreguismo pro-imperialista, de exacerbado conservadurismo, es un mundo en retroceso. Los tiempos actuales son tiempos de lucha, de revoluciones, donde las masas vuelven a adquirir protagonismo. Santos radicaliza el conflicto social y armado, que no es solamente bombardeos contra la insurgencia, sino una estrategia militar contra el conjunto del pueblo –ese es el significado del asesinato de Cano. Pero en la medida en que se radicaliza el conflicto, las masas colombianas pueden dar a la oligarquía una buena sorpresa, precisamente en el momento en que se creen invencibles y precisamente por donde no lo esperan.
Nota:
1) Un balance del conflicto y la apuesta por la guerra sucia de Santos, la he hecho en un artículo previo “Santos: Luz Verde para la Guerra Sucia en Colombia” http://anarkismo.net/article/20768
Fuente:
http://www.argenpress.info/2011/11/el-significado-del-asesinato-de-alfonso_08.html
Gloria Inés Ramírez- Ante la muerte de “Alfonso Cano"
Noviembre 10 de 2011 | 05:11 AM. | Noticias
Gloria Inés Ramírez Ríos
Senadora de la República por el PDA
En la noche del viernes 4 de noviembre, el Ministro de Defensa, primero, y el Presidente de la República, después, anunciaron exultantes la muerte en las montañas del Departamento del Cauca del Comandante de las FARC, “Alfonso Cano”. Desde entonces, los más connotados voceros de la oligarquía y los grandes medios de comunicación desataron una de sus acostumbradas campañas de manipulación y odio, que reflejan a las claras la miseria moral del régimen dominante y los increíbles niveles de degradación que ha alcanzado el conflicto.
Según las informaciones difundidas, el hecho fue posible gracias a un descomunal despliegue militar que contó con el apoyo del Comando Sur de Estados Unidos y en el que participaron numerosos aviones, helicópteros y tropas terrestres, frente a una precaria capacidad de respuesta de la guerrilla, cuyos combatientes no llegaban a una veintena. Sin embargo, se magnifica el papel de las fuerzas armadas hasta el punto de considerar que el calificativo de “héroes” les queda pequeño. La relaciones delictuosas entre el militarismo y el paramilistarismo, los crímenes de Estado encubiertos en la denominación de “falsos positivos” y las incontables violaciones a los derechos humanos y al Derecho Internacional Humanitario, cuyos responsables pretenden ser amparados ahora con el Fuero Militar, no aparecen por ninguna parte en medio de la embriaguez triunfalista. La cruda realidad de la degradación del conflicto es arbitrariamente reemplazada por el maniqueísmo y el supuesto triunfo de las “buenos” sobre los “malos”.
Tampoco existen la antidemocracia y la corrupción, puestas de manifiesto en la reciente campaña electoral, ni la injusticia social, que ha colocado a nuestro país en la vergonzosa posición de ser superado apenas por Haití y Angola en lo que respecta a la peor distribución de la riqueza en el mundo. Las causas objetivas que ha hecho de la sociedad colombiana una de las más desiguales y violentas y que están en la base del largo conflicto que nos agobia, son deliberadamente ignoradas para tratar de revestir al régimen imperante de una legitimidad que no tiene.
Como demócratas y humanistas que somos, nos duele la interminable pérdida de vidas que a diario se registra en nuestro país, no nos alegramos de la muerte de nadie y sentimos profundamente la muerte del Comandante de las FARC, “Alfonso Cano”.
Reconocemos en él a un hombre consecuente que dedicó su vida a la lucha por sus convicciones revolucionarias, que participó en varios procesos de negociación y que en los últimos meses hizo diversas manifestaciones de estar dispuesto a comprometerse en un proceso de negociación para encontrarle una salida al conflicto que vive el país desde hace 47 años. Su muerte constituye un severo golpe a estos propósitos y demuestra que el estribillo que el Presidente Santos viene repitiendo desde hace más de un año en el sentido de que “la puerta del diálogo no está cerrada con llave”, no pasa de ser propaganda engañosa y que su verdadero propósito es el aniquilamiento militar de la guerrilla o su rendición, lo que inevitablemente conducirá a que el conflicto continúe indefinidamente, por la sencilla razón de que a la paz no se llegará jamás amontonando cadáveres de parte y parte.
Por eso, no nos cansaremos de insistir ante las partes en que busquen acercamientos en procura de un acuerdo humanitario que posibilite abrir un proceso de negociaciones, como la única alternativa sensata para ponerle fin al conflicto y alcanzar la paz que anhela la gran mayoría de los colombianos(as). Persistir en la guerra con la pretensión de conseguir la claudicación del contendor o su aniquilamiento, es condenar a nuestro país a la constante repetición de hechos dolorosos que lo único que hacen es reproducir la confrontación.
Bogotá, D.C., 9 de noviembre de 2011
Tomado de:
http://www.pacocol.org/index.php?option=com_content&task=view&id=10999
martes, 8 de noviembre de 2011
Entrevista Jaime Caicedo Sec Gral del PC Colombia sobre asesinato de Alfonso Cano y política militar
Noviembre 8 de 2011 | 05:11 AM. | Noticias
http://www.goear.com/listen/c2ab2cc/entrevista-jaime-caicedo-sec-gral-del-pc-colombia-sobre-asesinato-de-alfonso-cano-y-politica-militarista-de-jmsantos-surmientras
El PC de Colombia no se sumará al coro de aquellos que alaban al gobierno
Noviembre 8 de 2011 | 05:11 AM. | Noticias
Declaración de Carlos Lozano Guillén, líder del Partido Colombia commuinste (PaCoCol) y Director de VOZ - órgano Pacocol - la muerte en combate de Alfonso Cano, el comandante de las FARC
El Partido Comunista de Colombia no se une al coro de elogios del Gobierno Nacional, los líderes militares y representantes de la extrema derecha y el militarismo en Colombia para combatir a la muerte de Alfonso Cano, el principal líder de la guerrilla de las FARC . Somos humanistas y por eso la muerte de uno de nuestros compañeros nos entristece. Esto es especialmente el caso cuando se trata de un combatiente revolucionario.
La muerte de Alfonso Cano es un duro golpe a las FARC, entre otros últimamente, pero no la señal del fin de predicar con seriedad los militaristas y los medios de comunicación. En Colombia, hay un conflicto, las causas de las causas políticas, sociales, económicas e históricas, que sólo pueden ser superados a través de una solución política basada en el fortalecimiento de la democracia y la justicia social. No hay una solución posible por medios militares, como de cinco décadas de confrontación violenta que hemos demostrado.
Pero la muerte de Cano también pone en duda la credibilidad de que las FARC podría tener el presidente Santos, cuando se asegura de que tiene en sus manos la llave de la paz. Sobre todo cuando dice que a la guerrilla, no hay más remedio que participar o morir, como si la pena de muerte es legal en Colombia. Política de paz del gobierno no está del todo claro, ya que no está claro quién lo apoya, porque la paz no se obtiene por las armas y la caída del oponente. Sería una paz de los ataúdes que no puede ser estable y duradera. La "Pax Romana" siempre ha sido frágil, es que los poderosos siempre termina mal para el largo plazo.
Es más necesario que nunca en este momento de redoblar los esfuerzos junto con la asociación "Colombianos por la Paz" (CCP) y otras organizaciones sociales y humanitarias, para lograr la paz sobre la base del fortalecimiento de la democracia y mejorar la condición social del pueblo colombiano. Debemos insistir en un tema pacífico y humanitario. Usted tiene que presionar al gobierno y los insurgentes para abrir un espacio de diálogo para un acuerdo para construir una nueva Colombia en paz con democracia y justicia social.
Tomado de
Carlos Lozano “Con la muerte de Cano se aleja la solución política del conflicto”
Noviembre 7 de 2011 | 09:11 AM. | Noticias
* Entrevista para www.marcha.org.ar
La muerte de Alfonso Cano ¿habilita o traba un avance hacia la pacifición en Colombia?
R. La muerte de Alfonso Cano es un duro golpe para la guerrilla de las FARC. Es la primera vez que cae en combate el principal de sus dirigentes. Cano fue el que sucedió al legendario Manuel Marulanda Vélez. Definitivamente creo que la muerte del comandante de las FARC genera más desconfianza en la guerrilla, porque mientras el Gobierno envía aparentes mensajes de paz, monta operativos espectaculares y gigantescos contra el comandante en jefe de su organización. El doble discurso de Santos es hipócrita, engañoso y ello no es sugestivo para atraer a las FARC a un espacio de diálogo. Se aleja más la posibilidad de la salida política y pacífica del conflicto.
Existe actualmente una tensión en la relación entre Santos y Uribe ¿Qué implica que Santos haya “logrado” el gran objetivo de Uribe?
R. Las diferencias entre Santos y Uribe son más de forma, quizás de estilo, pero en el fondo es la misma política militarista, de acento en la vía militar, sin ninguna posibilidad pues es la misma que la clase dominante ha implementado en cincuenta años de conflicto sin poder acabar o aplastar a la insurgencia armada. La “seguridad democrática” fracasó en los últimos 8 años de los dos gobierno de Uribe Vélez y no hay que olvidar que el ministro estrella fue el actual mandatario Juan Manuel Santos.
¿Quiere realmente el gobierno colombiano acabar con las FARC o las necesita para continuar con su política de seguridad democrática?
R. Las quiere acabar, sueña con eso, porque es la manera de extirpar la resistencia armada a la violencia como ejercicio del poder dominante. La oligarquía colombiana, históricamente ha gobernado mediante la violencia y siempre ha querido borrar del mapa la resistencia armada por la vía militar. Es la política que fracasó porque la guerra tiene unas causas políticas, económicas, sociales e históricas y mientras estas permanezcan el conflicto es insuperable. Por ello, la única vía es la solución política a través de una paz con democracia y justicia social.
Desde que asumió Santos ha tratado de construir una imagen más conciliadora, aunque implacable hacia las FARC ¿Cómo reposiciona a Santos dentro de la política colombiana?
R. Santos tiene los mismos objetivos de la oligarquía dominante en el modelo de acumulación del capital, aunque su Gobierno se apoya en la clase tradicional, ligada al capital financiero, a la burguesía industrial y a las transnacionales, mientras que Uribe se apoyó en las mafias dominantes en el sector más descompuesto de la clase dominante colombiana. El poder mafioso, aceptado y consentido por la oligarquía tradicional y el imperialismo.
Se insiste con que la muerte de Cano es la muerte de las FARC, ¿es realmente así? ¿Qué se puede esperar de los próximos pasos de las FARC?
R. Cada vez que matan un jefe guerrillero la cúpula militar pregona el fin del fin. Ocurre lo contrario. Las FARC han demostrado la capacidad de asimilar esos golpes, remplaza al desaparecido y reanuda sus acciones. Está demostrado que la vía militar en Colombia se agotó, no es fuente de superación del conflicto. Son golpes fuertes que demuestran que el marco del conflicto se modificó porque la ofensiva es del Estado, pero las causas del mismo no han cambiado, están ahí y afectan el sistema político y social.
En Argentina hay una gran ignorancia respecto al conflcito colombiano. Pudieras resumirme brevemente por qué luchan las FARC y cómo se incriben dentro del conflicto colombiano
R. Las FARC son la consecuencia de la casi inexistente democracia en Colombia y de la negativa de la clase dominante a aceptar reformas democráticas y sociales en el país. La garantía del poder para la oligarquía es la violencia para apagar cualquier alternativa al poder tradicional y en ese sentido, siente pánico por cambios progresistas por tímidos que ellos parezcan. Las FARC y el ELN son parte importante del conflicto y factor dinámico indispensable para superarlo. Toda fuerza opositora legal ha sido aniquilada o intimidada por el terrorismo de Estado que se apoya en fuerzas paramilitares y en la concepción fascistoide de seguridad nacional de la fuerza pública.
En tu opinión, ¿cuál es el camino hacia la paz en Colombia?
R. El camino hacia la paz es el diálogo que incluya a la llamada sociedad civil, pero que produzca cambios progresistas, una apertura democrática y más inclusión social. Si la oligarquía abandona la política criminal y mezquina, es posible construir una paz estable y duradera sobre las bases de la democracia y la justicia social.
¿Cómo fue recibida la noticia de la muerte de Cano en la sociedad colombiana.
R. De distintas maneras. En la clase dominante con alborozo; en otros casos con preocupación porque hoy está más lejos que ayer la posibilidad de paz.
www.marcha.org.ar- PCC
Tomado de
La muerte del combatiente
Noviembre 8 de 2011 | 05:11 AM. | Noticias
Por: Luz Marina López Espinosa
La muerte en combate si así se puede llamar la emboscada mérito de la tecnología militar norteamericana seguida del remate estando ya herido del Comandante de las Farc E.P. Guillermo León Sáez - Alfonso Cano en la guerra-, y lo que este hecho y lo anejo a él suscita en el alma de millones de colombianos y ciudadanos del mundo, bien vale ser pregonado, enarbolado, denunciado.
Lo primero impúdico –de impudicia mayor-, es la grosera celebración de esa muerte. Presidente, mandos militares y policiales todos, periodistas y voceros del Establecimiento político y económico festejan de manera procaz una muerte que, triunfo militar que sea, impone al victimario –uno de otra estirpe quiero decir-, una mesura en el gesto y la palabra, un mínimo pundonor en la conducta.
No se trata de que se conduelan naturalmente. Tienen derecho, y legítimo a estar contentos. Más aún: felices. Pero los protocolos de la guerra, el honor militar sea lo que esto signifique y ese así sea mínimo, remoto y apenas palpitante rescoldo de condición humana compartida que aún la clase dominante debería sentir, impondrían respeto por el combatiente muerto. Un descubrirse incluso frente al cadáver del enemigo que ya no lo es más. Que si quieren, fue derrotado, aunque con los derrotados hay que tener cautela. La Historia suele sorprender.
Habría además muchos motivos para lo anterior: la consideración por la capacidad de sacrificio y entrega total hasta la muerte siempre prevista, en aras de una causa que no era personal, no se fundaba como es de uso en el Establecimiento, en el enriquecimiento, el alcanzar distinciones, y un espléndido pasar. Eso no se le puede negar al combatiente muerto, quien no requería irse a luchar, sufrir y morir en la selva para remediar alguna frustración personal. Pero se quiere escamotear bajo infamantes epítetos que no permearán la conciencia del auditorio, que se trataba de un intelectual, un sociólogo, un dirigente estudiantil de la Universidad Nacional de Colombia, quien con convicción y honradez encontró en el marxismo la filosofía que explicaba los oprobios que un régimen capitalista y neo colonialista impone a los menos de su paria. Y abrazó la revolución como alternativa, y consecuente en todo, asumió la lucha armada con la certidumbre mil veces constatada de que la oligarquía colombiana apela al crimen, al incendio, al fraude a la felonía, cada que sea preciso para impedir su relevo del poder así sea por los medios que ella bendijo aptos.
Son hondos los abismos que escabrosos se revelan en el alma de la clase dominante colombiana cada que se halla frente al cadáver de su enemigo, llámese Raúl Reyes, Jorge Briceño conocido como el Mono Jojoy o ahora Guillermo León Sáenz, el comandante Alfonso Cano: la insolencia con la que se exhibe el cadáver resaltando los estragos de la muerte, el desprecio por ese cuerpo que ya no se puede valer por si mismo, arrastrado y vapuleado y la desenfadada confesión de los actores del trato y escupitajos de que fue objeto. Todo acompañado de la avilantez en las palabras de los altos dignatarios y autoridades, que mostrando al caído en primeros planos a unas cámaras morbosas, quieren resaltar la fealdad de la muerte como argumento de convicción política. Entonces, hacen su alta pedagogía moral: “miren jóvenes que el crimen no paga. Miren cómo quedan los terroristas. Miren que el dinero no lo es todo en la vida….”
Fealdades que sin embargo son relativas y si lo fueran absolutas, no se eximen de ellas los que apostrofan el cadáver del combatiente muerto. Porque salvo maquillajes, afeites, mortajas y cañonazos al aire, todos los muertos somos más o menos iguales. Aunque a veces no. No fue acaso hermoso el cadáver semidesnudo, flagelado y tiroteado del Che en la humilde alberca de Camirí? ¿No pasó a la historia como ícono de un muerto victorioso, rostro, mirada, pecho inflamado que desde entonces y hasta hoy interpelan y avergüenzan al uniformado que cometió el crimen? ¿Y alguien vio alguna vez el cadáver de René Barrientos, que salvo maquillajes, afeites y cañonazos al aire, jamás fue reconocido como cadáver hermoso ni la Historia recogió como ícono de nada? Y habrá que contarle a quienes nacieron hace menos de cuarenta años quién es ese nombre; porque cierta estoy, ninguno lo sabe.
Cuánta enseñanza, cuánta superioridad moral, cuánto respeto a los protocolos los legales como los morales de la guerra les dio las Farc y particularmente Alfonso Cano al Estado colombiano y a sus enemigos de clase, a propósito de la entrega del cuerpo del mayor Guevara de la policía, quien murió en su poder como prisionero de guerra. Y sorpréndanse quienes no lo supieron: en el acto, los guerrilleros rindieron honores militares al enemigo.
Es el culto a Thanatos tan sustancial al capitalismo y a su voracidad por los bienes de este mundo. Bienes transables en la bolsa quiero decir, que no me refiero a los que tengan alguna dimensión espiritual como patriotismo, solidaridad, sacrificio, desprendimiento. Y que condena a muerte –es la liturgia de ese culto- a quienes lo confrontan, denuncian sus miserias y demandan que esa anomalía sea desalojada de la historia.
Hace algunos años en Colombia y a propósito de un célebre montaje de Antígona de Sófocles por el laureado grupo de teatro La Candelaria, el entonces comandante del ejército nacional José Manuel Bonnet Locarno uno de los dos que se han dado el modo de pasar a la historia como instruidos o “cultos”, dio una entrevista donde hizo sentida exposición de la famosa tragedia griega. Y desde luego reivindicó la gesta de Antígona y su desigual enfrentamiento al rey Creonte, ya que contrariando la orden del soberano, dio sepultura a su hermano Polinece. Este había muerto luchando contra el rey, y fue condenado a no recibir sepultura sino ser devorado por las fieras. Antígona pagó su osadía siendo sepultada viva. Pero pasó a la historia como manifestación de la prevalencia de los sentimientos humanitarios que los dioses fijaron en el alma humana.
Es ocasión de recordar que el otro general que ha pasado por instruido y culto, Alvaro Valencia Tovar también comandante del ejército, se robó –hecho confesado con orgullo- el cadáver emblemático del sacerdote guerrillero Camilo Torres Restrepo. “Para que no sirviera de símbolo a la juventud revoltoso” se sirvió aclarar.
No han leído la Antígona los militares ni los gobernantes colombianos. O de seguro, sí. Sólo que para ellos es bella la obra y enaltecen su alto significado eso sí, en la Grecia de hace dos mil quinientos años. No desde luego en la Colombia de hoy. Y cuando estén luchando contra Polineces, no contra las Farc. Y cuando los enemigos sean combatientes mitológicos, jamás insurgentes levantados contra el estado capitalista. Esto sí es otra cosa. A estos no hay que enterrarlos, como no se permitió enterrar a los comandantes Raúl Reyes y Mono Jojoy, ni permitirán el de Alfonso Cano. Pero paradójicamente y mucho -¿quién entiende?- han removido cielo y tierra –literalmente-, devastado montañas y descuajado selva, tratando de desenterrar al legendario Manuel Marulanda Vélez quien se les murió de muerte natural y descansa bajo algún ocobo en el seno de la manigua. La oligarquía colombiana y los militares no perdonan, no se pueden perdonan ni descansan hasta que desentierren el cuerpo y le hagan sus propias honras. De oprobio y de irrisión.
LMLE/PaCoCol
Tomado de
Ante la muerte de Alfonso Cano
Noviembre 8 de 2011 | 05:11 AM. | Noticias
Por Rodrigo López Oviedo
Ablandada como se halla la conciencia del país por los miles de mensajes que a diario proclaman la muerte como solución al estado de sempiterna guerra en que hemos vivido en Colombia, no fueron pocos los colombianos que recibieron con regocijo la muerte de Alfonso Cano. No importó de cúantos soldados humildes hubiera sido necesaria la ofrenda de sus vidas en la tarea de dar con el paradero del comandante guerrillero para que otros después lo bombardearan, ni que en tal acto estuviera implícita una pena de muerte que está prohibida en nuestra constitución. Lo interesante es que está muerto, como muerta creen que también está -y en ello encuentran motivo para nuevos regocijos- la esperanza de que esta guerra, que por más de seis décadas le han declarado las oligárquías a nuestro pueblo, tenga un final negociado, como lo reclamaba el guerrillero asesinado.
Entre quienes más felicidad desbordan, y más loas le lanzan al Gobierno por lo que consideran un buen suceso, están los grandes empresarios de la industria militar, que son los que se lucran con el conflicto, y que, en sana lógica, serían los perjudicados con su fin. En respuesta a ellos, que están fielmente secundados por los grandes medios de comunicación, los colombianos que nos consideramos libres de la presión mediática no podemos dejarnos neutralizar en la búsqueda de soluciones al problema de la guerra. Al contrario, debemos sacudirnos y asumir como propias las conclusiones de tantos eventos en los que se ha invocado la necesidad de encontrarle al conflicto armado un fin soportado en soluciones a los graves problemas de techo, trabajo, salud, educación y tantos otros que, por no solucionarse, han hecho de Colombia uno de los países más atrazadas en equidad social, según lo dice el PNUD.
Con la muerte de uno más de sus más valiosos comandantes, las Farc no van a entrar en desbandada, como lo suponen los voceros de la oligarquía. Antes por el contrario, ellas replantearán sus tácticas y estrategias, como lo hicieron cuando la muerte en tibia cama los dejó sin el histórico comandante Manuel Marulanda Vélez, o cuando otras bombas los privaron de Reyes y Jojoy. A rey muerto, rey puesto, saben decir, y asumir sus consecuencias es cosa que siempre han hecho sin perder el horizonte. Es esta una realidad que deja al país en la perspectiva de seguir perdiendo a muchos de sus mejores hijos a ambos lados del conflicto, realidad a la que por cruel no podemos acostumbrarnos. Antes por el contrario, las tareas por la paz nos deben seguir comprometiendo y hacia ellas debemos orientar nuestros esfuerzos.
RLO/PCC
Tomado de
http://www.pacocol.org/index.php?option=com_content&task=view&id=10974
domingo, 6 de noviembre de 2011
Alfonso Cano: Héroe insurgente de la Nueva Colombia de Manuel Marulanda
“En medio de la bruma y de la lluvia de abril de 1964, Marulanda recibe en su comando de la resistencia a Jacobo Arenas y Hernando González, procedentes de Bogotá “Con la compañía de ustedes no deberá ser tan dura la guerra” fue la expresión al abrazarlos. Marulanda y Jacobo, juntos, escribirían las más heroicas páginas de la resistencia y construirían un imbatible ejercito revolucionario, cuyo destino ya estaba remarcado con las características irreversibles: la Nueva Colombia, la Patria Grande Bolivariana y el Socialismo”.
Así narra la historia revolucionaria contada desde Marquetalia: “Símbolo de Resistencia”. Manuel y Jacobo escribirían las glorias militares y políticas desde el nacimiento de este derecho auto-determinado e inclaudicable a la lucha armada; esta historia se continúa escribiendo y dentro del genio militar que también se recorrió por el Mono Jojoy, está la presencia de la herencia ideológica de Jacobo, continuada por Alfonso Cano, comandante formado por el legado de lucha dentro de la Juventud Comunista Colombiana y el Partido Comunista.
Las políticas guerreristas y paramilitares del gobierno de Santos, han truncado nuevamente el proceso de pacificación y salida política al conflicto armado que afronta nuestro hermano pueblo colombiano. Tantas han sido las muestras que han dado las FARC-EP para llevar a cabo una salida indispensablemente de paz como sinónimo de bandera popular. Con el asesinato de Alfonso Cano se desacredita nuevamente el gobierno terrorista de Santos, a pesar que en su mensaje de posesión como presidente llamó a dejar en el pasado las practicas guerreristas de su antecesor Uribe, descaradamente los primeros periodos de reajustes de política estratégica y militar demuestran la subordinación al plan intervencionista de los Estados Unidos de intentar controlar y eliminar a todas las fuerzas revolucionarias de América Latina incluida además las prácticas intentonas de desestabilización hacia los gobiernos progresistas de la región, específicamente de Venezuela y Ecuador.
Por su parte las propuestas revolucionarias de las FARC-EP y sobre todo del Estado Mayor Central han sido –y han tomado más fuerza en el periodo de Alfonso Cano- de reiterar permanentemente la solución al conflicto a través de direccionalidad de la consigna “El dialogo es la Ruta”, esta además se concretó, en medida, durante el último Encuentro por la Tierra y la Paz, realizado en Colombia durante el mes de agosto y a la cual se adhirió la inmensa mayoría colombiana conjuntamente con el apoyo internacional.
El cobarde asesinato al Comandante Alfonso Cano, derrama de sangre nuevamente a los territorios de Nuestra América, pero la vida revolucionaria responde a lo real maravilloso como presencia exquisita de la negación de la negación dialéctica, como no desear que nuestro continente se siembre con la sangre revolucionaria para continuar cosechando miles de combatientes. A Manuel Marulanda; Iván Márquez lo calificó como el héroe insurgente de la Colombia de Bolívar por ser continuador de la obra de unidad y justicia de Simón Bolívar, así mismo y con el futuro en hombros que nos heredan los combatientes comunistas bolivarianos, podemos decir que Alfonso Cano es el Héroe insurgente de la Nueva Colombia de Marulanda.
Para ello y borrando la sonrisa del rostro a los ingenuos fascistas victoriosos, nuestra organización, la Juventud Comunista del Ecuador, hace un llamado a todas las organizaciones y fuerzas democráticas, progresistas y por la paz de nuestro país para detener la arremetida del imperialismo y del fascismo con sus prácticas guerreristas y conformar una Coordinadora Juvenil de Solidaridad con los Pueblos en Lucha, porque la solidaridad no se la dice en lo insignificante de un manifiesto sino en la construcción política democrática y el accionar en conjunto.
En la medida de ser concretamente solidarios podemos –parafraseando a García Márquez al caracterizar a “Cien Años de Soledad”- continuar escribiendo con la compañía de tod@s nosotr@s, la lucha victoriosa de este vallenato de 47 años.
Camarada Alfonso Cano
¡La victoria será nuestra!
Juan Francisco Torres
Secretario General
Comité Central
Juventud Comunista del Ecuador
Quito, 5 noviembre del 2011
sábado, 5 de noviembre de 2011
Declaración Pública de las FARC-EP
2011-11-05-abpnoticias- Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP- Por cortesía de ANNCOL reproducimos la declaración pública del Secretariado de las Fuerzas revolucionarias de Colombia FARC-EP por el asesinato del Comandante Alfonso Cano. Una declaración que reivindica la lucha del pueblo colombiano y sus mártires que son muchos. El secretariado anuncia que continuará con la política trazada y que la paz en Colombia no devendrá de ninguna desmovilización guerrillera. A continuación la declaración completa.
Escuchamos de la oligarquía colombiana y sus generales el anuncio oficial de la muerte del Camarada y Comandante Alfonso Cano. Resuenan aún sus alegres carcajadas y sus brindis de entusiasmo. Todas las voces del Establecimiento coinciden en que ello significa el final de la lucha guerrillera en Colombia.
La única realidad que simboliza la caída en combate del camarada Alfonso Cano, es la inmortal resistencia del pueblo colombiano, que prefiere morir antes que vivir de rodillas mendigando. La historia de las luchas de este pueblo está repleta de mártires, de mujeres y de hombres que jamás dieron su brazo a torcer en la búsqueda de la igualdad y la justicia.
No será esta la primera vez que los oprimidos y explotados de Colombia lloran a uno de sus grandes dirigentes. Ni tampoco la primera en que lo reemplazarán con el coraje y la convicción absoluta en la victoria. La paz en Colombia no nacerá de ninguna desmovilización guerrillera, sino de la abolición definitiva de las causas que dan nacimiento al alzamiento.Hay una politica trazada y esa es la que se continuará.
Ha muerto el Camarada y Comandante Alfonso Cano. ha caido el mas ferviente convencido de la necesidad de la solución política y la paz. ¡viva la memoria del comandante Alfonso Cano!
Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, 5 de noviembre de 2011
La sonrisa de Santos tras la muerte de Alfonso Cano (como la de Clinton sobre el cadáver de Khadafi)
Por: Edgar Rubio Marcano
“Ahí, debajo de la tierra, no estás dormido, hermano, compañero.
Tu corazón oye brotar la primavera, que como tú, soplando irán los vientos.
Aquí, hermano, aquí, sobre la tierra, el alma se nos llena de banderas,
que avanzan contra el miedo...venceremos!”
Víctor Jara
que avanzan contra el miedo...venceremos!”
Víctor Jara
El imperialismo y sus lacayos nuevamente están de júbilo. La sonrisa de Santos tras la muerte de Alfonso Cano (como la de Hilary Clinton sobre el cadáver de Khadafi), es parte del festín. Los pueblos, sin embargo, no sonríen. ¿Cómo sonreir, si son nuestros pueblos quienes llevan sobre sus hombros el peso de las grandes calamidades a las que nos ha conducido el capitalismo salvaje, depredador e inhumano?.
El pueblo colombiano, sometido por años a políticas neoliberales y hambreadoras, despojado de sus derechos al estudio y a la salud gratuitas, sofocado por el terrorismo de Estado de gobiernos ligados al narcotráfico y al paramilitarismo, no puede sonreir. Un pueblo con escalofriantes cifras de pobreza e indigencia, no puede estar de júbilo. Un pueblo cuya nación ha sido entregada al imperialismo estadounidense para que instale bases militares y bombardee abiertamente el territorio matando civiles, como parte de una camuflada cruzada antiterrorista que viola su soberanía, no celebrará esta nueva “hazaña” de la oligarquía y sus inmorales militares.
El terror lo siembran ellos y lo seguirán sembrando: el gobierno fascista de Santos apoyado por la Casa Blanca.
Son las razones por las que hombres y mujeres, como Alfonso Cano y los y las camaradas caídos en combate, abrazan la justa causa revolucionaria.
Los y las combatientes mueren. Pero los pueblos continuarán la causa de la liberación, la paz y el socialismo.
¡A nuestros caídos, ni un minuto de silencio, sino toda una vida de combate!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








