miércoles, 7 de diciembre de 2011

El Partido Comunista de la Federación Rusa habría ganado con el 30% de votos y no con el 20%, se denuncia fraude electoral






 
 Video de la campaña de Ziuganov- KPFR








Las imágenes corresponden a Rostov del Don, 2 de diciembre. La policía recibe la orden de reventar el mitin conjunto de la oposición, en el que se reivindicaba el derecho a unas elecciones limpias y se llamaba a impedir que el gobierno se robase los votos.La resistencia de los asistentes hace retroceder a la polícía.






Servicio de prensa del PCFR/ agencia Interfax

Traducido del ruso por Josafat S. Comín
Intervención de Iván Mélnikov, responsable de campaña del PCFR en rueda de prensa en la agencia Interfax

No podemos estar satisfechos con los resultados en modo alguno, pues por algo luchamos por unas elecciones limpias y la victoria en ellas. Por ahora no existe ni lo uno ni lo otro, y la falta de lo segundo depende directamente de la falta de lo primero.



Tampoco entendemos la euforia en la élite política. Las conversaciones que se oyen sobre el triunfo de la democracia y sobre diversas coaliciones tiene poco fundamento: “Rusia Unida” puede seguir poniendo el sello en sus leyes sin volver la vista atrás. Todas esas manifestaciones, son una trampa propagandística para demostrar a la sociedad que el problema del monopolio del poder está resuelto, gracias al tacto del propio gobierno. Pero el problema no está resuelto. Aunque la situación haya variado considerablemente y podamos extraer cuatro tendencias principales, partiendo de los resultados de la votación:
 


Primera tendencia: “Rusia Unida” ha entrado en un camino irreversible de pérdida de su representación. Ha perdido la mayoría constitucional, ha perdido casi el 15%, desmoronándose desde el 64,3% de 2007 hasta el listón psicológico por debajo del 50%.



Esto representa la desacralización de la imagen del partido. Por primera vez públicamente, pierde altura. Los “rusiaunidos” hace un mes declaraban que planeaban obtener entre 250 y 270 escaños de esa “mayoría estable” y se han quedado por debajo incluso de ese listón con 239 escaños. Al mismo tiempo, es evidente que con todas las irregularidades y violaciones cometidas esos 49,54% son ficticios.



Como resultado generalizado de las papeletas preparadas que arrojan a las urnas, de la expulsión de observadores, de esos carruseles de gente con cédulas de votación (fuera de su lugar de residencia) y los “cambiazos” de las actas de las Juntas electorales de distrito en las Juntas territoriales, el partido gobernante ha incrementado, según nuestros cálculos, en más de un 10% su resultado.



Solo que si antes los “rusiaunidos” se apoyaban solo en la propaganda y los amaños, en esta ocasión, esos amaños han resultado insuficientes y la propaganda se ha vuelto contra ellos. Se han salido del marco legal, amparándose únicamente en las Fuerzas del Orden.



Así pues, difícilmente podemos hablar de los resultados de las elecciones, si acaso habría que analizar los resultados de la falsificación. En todo caso y sea como fuere, el resultado de Rusia Unida, real o formal, representa un voto de desconfianza al curso que el “partido del poder” promete continuar.



Segunda tendencia: incluso en estas durísimas circunstancias de terror electoral, nuestro partido asciende a un nuevo escalón. No solo mantenemos el segundo puesto y el liderazgo en calidad de alternativa al gobierno, también mejoramos nuestro resultado prácticamente en todos los indicadores comparándolo con un gran intervalo de tiempo político. Hace 20 años nuestros oponentes nos aseguraban que con el tiempo el PCFR quedaría en nada: La realidad es que lejos de estancarnos hemos crecido pese a las durísimas condiciones. Si en el 2003 oficialmente teníamos el 12,67%, el 11,57% en 2007, apenas algo por encima del 10%, ahora hemos logrado el 20%. Y esa es solo la versión del CEC. No hay falsificación que pueda ocultar ese crecimiento, y sabemos que en realidad, el apoyo que hemos obtenido del pueblo ronda el 30%.

Gráficos de las elecciones en Rusia
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Distribución de escaños en la Duma



Al mismo tiempo hemos aumentado el número de escaños hasta los 92. Y no solo si lo comparamos con el 2007 cuando teníamos 57, o con el 2003 cuando fueron 46, sino incluso con 1999, cuando tuvimos 67.


Les recuerdo que ahora nuestros escaños servirán para activar palancas como el Tribunal Constitucional, la Cámara de compensación, y la proposición de la moción de censura al gobierno.


Por supuesto estos escaños no significa que nos vayamos a acomodar en nuestros sillones durante los próximos 5 años. Representan el aumento de nuestra influencia tanto a nivel federal como regional. Una influencia que nos será muy necesaria para aumentar la temperatura social en las condiciones de crisis socio-económica que se avecina.

Tercera tendencia: Aunque no haya sido relevante, la mejora de los resultados de “Rusia Justa” y el PLDR, más que hablar del crecimiento de la popularidad de estos paridos, reflejan el ascenso del frente de protesta de los ciudadanos. Es un aspecto muy valioso e importante.



Pese a los recelos que nos puedan provocar estos “partidos camaleones”. El campo de protesta dentro de la sociedad se amplía. Está claro que la gente ha votado a esos partidos partiendo de sus convicciones antiliberales, de su ánimo de protesta, por mucho que esas formaciones no se correspondan con lo que la sociedad demanda.
 
Cuarta tendencia: la percepción de los resultados. Tenemos la impresión de que la sociedad no va a permitir que esto quede así. Ya antes de las elecciones los estudios sociológicos mostraban que los ciudadanos no creían en la limpieza de las elecciones; la mayoría declaraba que el CEC trabajaba para el gobierno. Y después de lo ocurrido durante la campaña y en la jornada electoral, la irritación bulle entre la gente. El fraude duele como algo propio que les afecta directamente.



El gobierno no se da cuenta de que en estos diez años, ha crecido una generación que no quiere resignarse a postrarse ante su taco de papeletas. Es una generación que quiere la verdad, que ha salido voluntariamente a ponerse del lado de la oposición. 7 de cada 10 voluntarios se han unido a nosotros, han luchado de nuestro lado. No abandonaremos a esa gente. Las elecciones no suponen el final, no es el final de la lucha. Nuestro grupo parlamentario en la Duma es una plaza de armas, ocupada de pueblo, en la que tods pueden confiar. Propondremos a la sociedad un completo arsenal de acciones futuras.

 Empezaremos con centenares de demandas a los juzgados, llegando hasta el Tribunal Supremo. No cabe hacerse demasiadas ilusiones a este respecto, pero es algo que hay que hacer, habrá casos en que el gobierno no pueda salirse por la tangente. Hacemos un llamamiento para emprender una campaña para que muestren los resultados reales de la oposición y todas las sucias maquinaciones del gobierno. Llamamos a participar en los actos de protesta.



Aparte de todo esto, y esto es lo más importante, hay que entender que la situación no se va a quedar congelada en los próximos cinco años. Nada de bajar los brazos, ni de sentirse perdido. En una serie de regiones, en los parlamentos regionales, el “partido del poder” ha perdido la mayoría. Allí se verán configuraciones curiosas y una lucha abierta. Las próximas elecciones regionales serán una oportunidad para privar al partido gobernante de la mayoría en los parlamentos regionales. Más aún ahora que estamos viendo como el recurso del fraude no es infinito, en esta ocasión, les ha valido por los pelos. Hay razones para luchar con más fuerza por esas conciencias y sentimientos. Y en general, la situación social y económica permitirá que no se pueda descartar ninguna variante inesperada.



Por eso llamamos a todos a mantener la motivación: vuestros votos y esfuerzos no han sido en vano, en lo estratégico todo va en la dirección correcta. Agradecemos el respaldo y el trabajo de los que luchan por la justicia, la honradez y el desarrollo del país. Confiamos en seguir contando con vuestra ayuda.